En la mayoría de los casos, la iluminación LED diseñada profesionalmente para vitrinas de joyería no causa daños perceptibles a diamantes, oro, platino ni piezas convencionales similares. Las luces LED son brillantes, eficientes energéticamente y emiten muy poco calor, lo que ayuda a preservar la calidad e integridad de las joyas.
Sin embargo, las perlas y las gemas orgánicas como el ámbar, el coral o la turquesa son más sensibles. Una iluminación intensa o demasiado brillante puede hacer que pierdan su brillo o se vean apagadas. Por lo tanto, una iluminación suave y difusa es esencial para estos materiales. Una temperatura de color equilibrada entre 3000 K y 4000 K funciona bien para resaltar su brillo natural sin sobrecargarlo.
Nunca seguimos la filosofía de que «cuanto más brillante, mejor». En cambio, seleccionamos cuidadosamente la temperatura de color, el índice de reproducción cromática (IRC), la intensidad, el ángulo del haz y la distancia de la luz según el tipo de joya, la estructura de la vitrina y la duración de la exposición. Nuestros sistemas LED profesionales generan un mínimo de calor y radiación ultravioleta. Gracias a una disipación de calor adecuada y a las pruebas previas al envío, realzan el brillo y el color, a la vez que reducen el impacto a largo plazo.
Para perlas, joyas antiguas u otros objetos sensibles a la luz, recomendamos una iluminación más suave y podemos ajustar la configuración según las piezas específicas. Este enfoque equilibrado protege las piezas a la vez que las presenta en su máximo esplendor.























